En muchas casas de nuestros abuelos, cuando alguien se sentía mal del estómago, tenía la presión alta, sufría de inflamación o simplemente necesitaba “limpiar el cuerpo”, no se corría a una farmacia. Se iba al patio, se cortaban unas hojas, se ponía una olla al fuego y se preparaba un té sencillo, pero poderoso. Entre […]
